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La astrología en el antiguo Egipto La astrología asirio-babilónica penetró en Egipto probablemente durante el dominio griego, aunque se desconocen las vías. Los sacerdotes egipcios integraron en sus conocimientos astrológicos los provenientes de la antigua Babilonia y llevaron a cabo una de las más importantes obras que nos han quedado, consistente en dos textos -escritos en griego- que representan en esencia una revelación destinada a la soberbia y potente casta sacerdotal y al faraón. La obra se remonta al 150 a.de C. es un compendio de toda la ciencia astrológica hasta entonces conocida, de la babilónica a la paleoegipcia, con elementos de la griega. La gran evolución en los conocimientos astronómicos y matemáticos, realizados en la escuela alejandrina en los siglos sucesivos, llevará a la astrología a la categoría de ciencia, haciendo posible la elaboración de la gran obra de Claudio Ptolomeo, Tetrabiblos, en el siglo II a. de C.
La astrologia en la antigua Roma Con las victorias romanas en las guerras púnicas (264-146 a. de C.) la astrología -proveniente de las provincias orientales- penetró en las capitales, y los astrólogos (llamados "caldeos") adquirieron fama no sólo entre las masas, sino incluso en los círculos de los hombres más cultos de la época republicana. Las diversas escuelas filosóficas adoptaron la astrología, cuyos principios fueron entrelazándose sólidamente con los de todas las ciencias, desde la medicina a la botánica, de la mineralogía a la alquimia. Su difusión hizo que se abusara de la práctica astrológica por parte de adivinos y charlatanes, atraídos por las ganancias fáciles de las profecías. En el año 139 a. de C. Cornelio decretó la expulsión de los "caldeos" acusados de explotar al pueblo bajo el pretecto de interrogar a los astros para obtener auspicios, y algunos romanos ilustres como Catón el Censor, Lucrecio y Cicerón atacarón duramente a la astrología. No obstante, la fuerza de los astrólogos no mermó y terminó triunfando al comienzo del imperio. Los astrólogos entraron a formar parte oficialmente del séquito de los emperadores, muchos de los cuales hicieron reproducir sobre sus estandartes el símbolo de su signo zodiacal. Augusto llegó incluso a acuñar una moneda con su signo (Capricornio). |